Hace tiempo que los aventureros oyen rumores de la gran fiesta del Wurtferst, la fiesta de salchichas más grande de todo Middenland, que tendrá lugar en Heideldorf, un modesto pueblecito cuya principal fuente de ingresos es esta fiesta.
Se dirigen hacia allí sin más dilación. Los últimos acontecimientos han retrasado largamente el viaje y es posible que solo lleguen para los últimos días.
Cuando llegan descubren un pueblo envuelto en el caos. El bullicio de gente amenaza con matar a una mujer y asu hija. Dicen que son culpables de culto al caos y se las acusa de haber servido carne humana en la fiesta.
Una rápida intervención de los aventureros evitan el desastre y las acusadas revelan que todo era cosa de su marido, el salchichero de la ciudad. La plebe se calma y deciden ir todos a la taberna a hablar de lo ocurrido. La cerveza irá por cuenta de la casa.
Se empieza a echar en falta la presencia del tabernero. Nadie lo ha visto desde hace unas horas. Se descubre su cadaver en el sótano de la taberna. Muestra signos de haber sido atacado por alguna especie de animal de pelaje rojo, pero también se encuentra en la escena del crimen un trozo de tela verde. Cunde la histeria ante la posibilidad de algún tipo de bestia en el pueblo que pueda causar más asesinatos así que se decide trazar un plan para mantener a la gente a salvo hasta el amanecer agrupando a todos los habitantes posibles en el hostal.
Todo se vuelve un completo caos cuando de cada una de las habitaciones y de todas las casas del pueblo se empiezan a oir gritos. La gente se ha vuelto loca, parece infectada por algún tipo de locura. Dasher la reconoce como el veneno del Toro loco.
Todo acaba en una masacre y solo se salvan unos pocos habitantes, el resto mueren. La ciudad queda totalmente arrasada.
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